Danza del vientre. Sombras del Desierto.

Aprende danza del vientre con un enfoque diferente, cultural y saludable. Bienvenido a Sombras del Desierto. Disfruta!
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2/10/13

Dina, la bailarina indestronable

Ayer se publicó un artículo en Añil sobre Dina, sus reaños y el porqué de su éxito en la escena de la danza oriental en Egipto. Muy interesante y bien escrito.
Os dejo el enlace:
Las tetas de Dina.

13/11/09

El otro origen de la danza del vientre.

por J. Alberto Mariñas

Todas las regiones del mundo tienen su folclor y sus tradiciones y la danza cuenta con un importante lugar entre ellas. En ese sentido, el acerbo cultural del lo que de una forma tan simplificada llamamos "Oriente" es enorme como enorme y diversa es la cantidad de pueblos y grupos étnicos que engloba tan genérica denominación.

Dando esto por hecho, en mi opinión, la inmensa mayoría de las páginas web que he visitado, cuando hablan de la historia del la danza del vientre, olvidan mencionar que más allá de sus raíces históricas, su importación a occidente no parte realmente de una comprensión genuina de la tradición cultural en la que nace.

Occidente llega a amar la danza del vientre no mediante la apreciación real de las manifestaciones folclóricas del medio y lejano oriente y del Norte de África, sino a través de una recreación altamente mistificada y sincrética de ellas que tiene su origen no en la propia realidad de esas regiones, sino en una transmisión de ellas metamorfoseada por pintores, literatos y fotógrafos que crearon, especialmente en el siglo XIX, un universo de exotismo y evocación conocido de manera genérica como Orientalismo.


Desde los pintores orientalistas hasta los fotógrafos de los años 20, las artes plásticas extendieron por Europa la imagen de un Oriente promiscuo y sensual, con hamanes, harenes y esclavas.

Gracias, y es una forma de hablar, al Orientalismo creció en occidente una imagen estereotipada y altamente sensual, de regiones con fronteras borrosas y desconocidas para la inmensa mayoría de los ciudadanos. El Orientalismo convirtió Oriente en un universo impreciso, lujoso y recargado en el que se sublimaban deseos masculinos irrealizables: psicalípticos harenes, indolentes odaliscas, esclavas complacientes, bailarinas lascivas, hammanes repletos de mujeres desnudas…
El gusto por lo oriental, en realidad cuenta con una tradición centenaria en occidente, estaba presente antes del Orientalismo y cuando aquel quedó periclitado siguió implantado con vigor, adoptado por nuevas tendencias como el art decó y fuertemente popularizado por el cine.

El art decó en sus múltiples manifestaciones y la industria cinematográfica encontraron en el imaginario oriental una magnífica fuente de inspiración en su búsqueda del exotismo.

Algunas hábiles artistas de variedades, atentas a lo que sucedía en su tiempo, se apresuran a dar corporeidad a ese imaginario colectivo de lo oriental y crean, más que recrean, lo que devino en la danza del vientre. Ni Mata Hari, ni la Bella Otero ni prácticamente ninguna de las artistas que popularizaron el género tenían conocimiento alguno de sus raíces, ni contaron con la oportunidad de estudiarlo in situ, pero todas ellas supieron convertir la tendencia en moda y subirse en la cresta de esa ola para promocionar su arte.

Si se echa un vistazo a postales coetáneas de bailarinas orientales y bailarinas "orientalistas" las diferencias saltan a la vista. El atuendo sensual y provocativo sólo está presente en occidente para deleite de una sociedad mucho más desinhibida y permisiva que la oriental.

Después pasaron los años, nacieron los medios de comunicación de masas y el contacto entre culturas, el cine, presente ya en todo el mundo, sirvió para atravesar fronteras y también para transportar estereotipos. Al final, como sucedió también en su momento con el tango argentino, se produjo un movimiento de rebote continuado mediante el cual el imaginario de occidente alimentó a oriente tanto como había ocurrido al revés. Fruto de este proceso es el actual fenómeno de la danza del vientre que a su escala, es un movimiento tan universal y localmente adaptado como cualquier otro, eso sí, con una permanencia y unas raíces que lo distinguen de los puramente pasajeros.


El vesturario real y la presentación de las bailarinas nativas en los países de origen de las danzas orientales distaba mucho de la indumentaria sensual y provocadora que lucían las artistas de variedades occidentales dedicadas a las danzas orientales.

Puedes ver este artículo mejor ilustrado en la revista de danza oriental.

15/11/08

Alejandría a vista de taxi


Visto así parece un videojuego, pero ir sentado en el sillón del copiloto acojona. Menos mal que aquí la gente se ríe por to.

16/1/08

AMANECER EN EL SINAÍ

Imagina una carreterilla que discurre entre montañas desérticas, tortuosa y sin más señalización que una línea continua que nunca acaba. Apenas caben dos coches en ella. A los conductores de aquí les encanta picarse entre ellos, y alcanzan altas velocidades en los peligrosos adelantamientos que a todos nos ponían el corazón en un puño. Los accidentes son frecuentes... 
Por si llevásemos pocos kilómetros en el cuerpo, nos esperaban unas tres horas de pésimo camino hasta el monte Sinaí. Era de madrugada y se hizo bastante largo. 
Miles de peregrinos llegan allí cada noche por muy diversos motivos: religiosos, turísticos… y se ve gente muy diferente y de muchos lugares del planeta que, como nosotros, se pegan la paliza de peregrinar hasta la cima para ver nacer al sol desde el lugar donde Dios dio las tablas de la ley a Moisés.
El ascenso a la montaña no es que sea duro, pero cuesta, y se hace de madrugada. Son tres horas caminando y algunos sitios son más escarpados que otros. Hay dos caminos. Uno más largo y más cómodo, que es el que prácticamente todo el mundo hace, y donde hay paradas para descansar y compartir té con los beduinos, además de camellos que hacen el camino por ti si no quieres o puedes caminar más. El camino más corto es el camino del “Arrepentimiento” que consta de 3750 escalones (muy hermosos, por cierto). Si coges ese camino te arrepientes fijo. Los últimos 750 escalones son comunes a ambos caminos, y también te invitan a arrepentirte. Cuando parece que estás llegando a la cima aparece un tramo más, y cuando acabas este tramo aparece otro, y otro, y otro…
Es precioso cuando llegas a la falda de la montaña, junto al monasterio de Santa Catalina, pasas el dudoso control de seguridad para el que has tenido que esperar una eterna cola y ves una hilera serpenteante e interminable de linternas en la oscuridad del paisaje. De vez en cuando se oyen cantos religiosos y es admirable ver a personas mayores que llegan a la cima con una fe increíble.
Una vez en la cima Marisol y yo pensábamos que íbamos a disfrutar de un momento romántico donde todo el mundo contemplaría el espectáculo, místico o no, con admiración y respeto. Jaja, que ilusos. Aquello era un jolgorio de gente gritando, peleándose por coger sitio y dando codazos para sacar una foto. "¡Mantas, caramelos, pipas!". Nosotros nos acurrucamos y tratamos de ignorar todo lo que nos rodeaba para poner algo de magia al momento. 
Fue muy sorprendente como salió el sol y medio minuto después estábamos solos en la cima. Esta gente se había pasado tres horas caminando a oscuras para hacer una foto y volver a bajar sin detenerse a disfrutar del paisaje. A nosotros nos vino muy bien porque hubo así algo de silencio y nos quedamos un buen rato respirando y contemplando.
Luego a la bajada nos equivocamos de camino y bajamos por el del Arrepentimiento… Es muy bonito, y hay partes en las que los beduinos adornan el paisaje colocando piedras a modos de esculturas por todos sitios. Da la sensación de que van a aparecer duendecillos de un momento a otro. 
Tradicionalmente se cree que aquí fue donde Moisés recibió las tablas de la ley, pero parece que no es del todo cierto. El auténtico monte Sinaí está en zona militar y no se puede acceder a él. Recordemos que hasta hace unos años la península pertenecía a Israel y ahora, que forma parte de Egipto, sigue siento territorio tomado por los militares. 
Os dejo alguna foto del momento.


18/10/07

La Biblioteca de Alejandría

Alejandría. Una ciudad de misterio. La ciudad que fuera fundada por Alejandro Magno y considerada en la Antigüedad como "lugar más instruido de la Tierra" hoy día es bastante decepcionante si queremos buscar la Historia a través de sus monumentos. Los templos y centros de estudio ardieron con fuego cristiano, y si algo quedó en pie, como el Faro, acabó derribado por varios terremotos.

El Mouseion, o casa de las Musas, era un enorme centro de investigación de ciencia, filosofía y arte, y dicen que en él se guardaba todo el conocimiento del mundo antiguo. La biblioteca formaba parte de este centro. Podemos decir que fue el precursor de las actuales universidades.

La fundación de la gran biblioteca, en el siglo III antes de Cristo, convirtió a la ciudad en más atractiva si cabe. En ella se guardaban medio millon de textos. Cada vez que un barco atracaba en el puerto de Alejandría debía pagar un arancel: dejar prestado un manuscrito para que fuese copiado.

La nueva biblioteca, fundada hace unos años, se ha construido en el mismo lugar donde se encontraba la antigua. Es un moderno y precioso edificio del siglo XXI, aparentemente pequeño por fuera e impresionantemente grande por dentro.

Tras unas duras medidas de seguridad se pasa al vestíbulo y, junto a la entrada de la imponente sala de lectura, hay un mirador de cristal desde donde se contempla una panorámica del interior de la biblioteca, construida en varios niveles y alturas.

Escuché de refilón a un guía decir que aquí hay ocho millones de libros, pero os aseguro que los guías egipcios no son muy de fiar, así que tengo todavía la duda. La respuesta de nuestro guía, supuestamente egiptólogo, a la pregunta de cuántos volúmenes hay fue, simplemente, "muchos".

Lo que más me impresionó de la biblioteca no fue la monumentalidad del edificio ni de las cifras que se manejaban allí, sino lo que aparentemente no se vé pero se intuye. El ambiente que se respira es muy europeo. Buscando libros sobre el embarazo y el baile nos encontramos con títulos, muchos títulos, que nos sorprendieron sobremanera estando en un país como Egipto. Libros sobre sexualidad que a más de uno le sacarían los colores, libros de corrientes feministas de todas las épocas de la historia y libros que no podíamos ni imaginar que pudieran existir. No digo más.

Y bien... qué público tiene la biblioteca, además de los puntuales turistas y estudiosos de todo el mundo, también puntuales? Pues, básicamente, mujeres.

Partiendo de la base de que quien tiene la cultura tiene el poder, y visto lo visto en este país donde la mujer vale más bien poquito (o eso nos creemos en occidente), me atrevo a decir que aquí huele a algo. Tiempo al tiempo y veremos.
Enlace la web de la biblioteca:

23/9/07

El Desierto Blanco

La mayoría de los viajes a Egipto se concentran en el Nilo, pero hay otros lugares que cada vez están despertando mayor interés en los viajeros que no solo buscan turismo arqueológico.
Tal es el caso de El Desierto Blanco o Sahara al-Badya.
Llegamos allí tras hacer escala en el oasis de Bahariya. Antes de llegar paramos en una de las fuentes de la zona. El agua se saca mediante bombas, y según el sitio puede salir fría, a 35 o incluso a 60 grados (en ésta última no aguante con las manos dentro ni dos segundos). También, dependiendo de la fuente el agua tiene diferentes propiedades según los minerales que disuelve. Nos dimos un buen baño en una de ellas, y ese agua era muy rica en hierro.
Esto fue de camino hacia del Desierto Blanco, habiendo pasado por el Desierto Negro, cuyas formaciones rocosas de basalto nos parecieron muy espectaculares... hasta que llegamos al Blanco.
También de camino pasamos por la Montaña de Cristal, un promontorio de cristal de cuarzo con formas muy curiosas y llamativas.
Un momento muy espectacular y sobrecogedor fue la llegada a la Montaña de los Milagros. No voy a poner ninguna foto de ella por si algún dia vais. Ver una foto de la Montaña de los Milagros antes de ir sería como si te desvelaran el final de una buena película. Es muy impresionante. Casi se me sale el corazón a medida que íbamos llegando.
Ya estábamos cerca de nuestro destino, pero aún debíamos pasar por el Valle de las Zanahorias, que lo llaman así porque los pináculos modelados por la erosión parecen zanahorias y además tienen un cierto color anaranjado.
Pues bien, llegamos al Desierto Blanco y ya no teníamos más baba que se nos cayera. Fue justo al atardecer.
Esto parece otro planeta, y además la luz rojiza del ocaso le daba un carácter aún más mágico. El silencio es sobrecogedor. Las rocas esculpidas por el viento parecen animales, esfinges, objetos... mil cosas dependiendo del ángulo desde donde se mire. Un caballo de ajedrez se convierte en un enorme pene si lo miras desde el costado. La roca es un poco grasienta, como si fuera piedra de talco, pero en realidad es una mezcla de creta y caliza de un blanco espectacular.
Dormimos allí, tras una suculenta cena que nos prepararon los lugareños que nos guiaban, muy divertidos. Lo que quedó de la cena lo compartimos con los innumerables zorros que salen de noche a buscar alimento. Parece increible la cantidad de vida que puede haber en un desierto, pero la hay.
Me tumbé mirando al cielo. Un cielo como nunca antes había visto, y eso que soy medio de campo. Jamás ví tantas estrellas ni un cielo tan limpio ni con una paz tan absoluta.
Dormimos.
Y el amanecer... hizo llorar.