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4/10/07

La música y la religión. El sufismo.

Ya durante el principio de la dinastía de los Omeyas apareció este movimiento en el Islam. Su razón principal de ser el misticismo y el origen de la palabra sufismo viene de la raíz suf, que quiere decir lana. Esto hace referencia al atuendo que llevaban los primeros ascetas islámicos, que consistía en un manto de lana.

Como cualquier movimiento místico, el sufismo dirige sus esfuerzos a la absoluta comunión con Dios ( tasawwuf ), a través de sucesivos estadios de abstención, renuncia, pobreza, hasta llegar a la satisfacción total del encuentro con la divinidad.

Desde su aparición en el siglo VIII en forma de ascetismo, el sufismo cobró gran protagonismo en la cultura islámica. Después de aparecer el misticismo, que añadía al ascetismo la total entrega a Dios y la búsqueda de su amor, este movimiento cristalizó en la creación de hermandades por todo el imperio, cada una de ellas ligada a la figura de algún líder espiritual. Todos estos líderes dejaron gran cantidad de literatura poética de loa a Dios, al igual que detalladas explicaciones de cuales eran los pasos a seguir en la búsqueda del tasawwuf. El más conocido de ellos es Jalal ad-Din ar-Rumi, autor del poema didáctico Masnavi ( compuesto de unas 26.000 coplas ), que está considerado por los pensadores místicos como el libro religioso más importante después del Corán.

A partir del surgimiento de estas hermandades, la música se convirtió en un elemento fundamental de el rito sufí. Definida por los escritores místicos como "la comida del espíritu" o "influencia divina", la música ha sido objeto de interminables especulaciones teológicas para evitar el continuo choque que ésta ocasionaba con los jueces coránicos. Aún así se considera fundamental para conseguir el éxtasis religioso junto con la danza, justificándose con ejemplos como la teoría de las esferas de Pitágoras o el reconocido valor de la música en los ritos religiosos del Antiguo Testamento. Así, han surgido multitud de expresiones musicales y coreográficas ligadas a esta práctica religiosa.

Existen cientos de hermandades sufíes y su distribución geográfica se extiende desde el norte de África hasta Indonesia. Aún así los ritos practicados por estos grupos tienen características principales. El rito sufí o sama´ es colectivo y suele estar dirigido por un maestro de ceremonias. Consta de tres partes principales:

-el dhikr, en el que se repite cientos de veces, rosario en mano, el nombre de Alá o alguna pequeña fórmula ligada a su nombre, acentuándose algunas sílabas para dar una sensación de ritmo constante. Suele comenzar de manera pausada, pero el tempo va aumentando de manera estable, a veces apoyado por tambores. Esto se complementa con movimientos de cabeza y de cuello, lo que va creando poco a poco un estado de tensión en el que los participantes han de concentrarse profundamente en el significado de las palabras que repiten sin cesar, entrando así en un estado hipnótico hasta llegar al éxtasis religioso.

-el sama´, en el que se cantan los poemas de loa a Alá escritos por los autores místicos. Las características musicales de estos cantos varían mucho de una hermandad a otra debido que suelen basarse en su propia tradición musical para cantar estos poemas. Un ejemplo es el de la hermandad egipcia Laythiyya, en la que se canta con los mismos modos melódicos que se utilizan en la música profana y se modula de unos a otros según los cánones de ésta. En todas las sama´ suele haber un solista que va haciendo melismas por encima de las voces de sus compañeros, o que canta las partes de solo en los pasajes responsoriales. En algunas órdenes se utilizan instrumentos tales como tambores, panderos, gaitas, flautas o incluso instrumentos de cuerda tales como el saz. La más completa es la formación de la orden Mawlawiya de Turquía, en la se utilizan cuerda, viento y percusión.

-las danzas extáticas propias de algunas hermandades concretas, tales como son las de los derviches giróvagos turcos o las acrobáticas de los gnawas marroquíes.


Por Álvaro Martínez León. Fuente: www.alarde.com

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