A veces te das cuenta de que la vida te da la oportunidad de ser feliz poniéndotelo difícil. Esta mañana pasé nada menos que 1 hora y 45 minutos en la cola del banco, para que no me resolvieran prácticamente nada.
Decidí ser feliz al ver como el señor cajero había decidido lo mismo, a juzgar por la calma con que se tomaba su trabajo. Mientras, la mayoría de la gente bufaba o maldecía todo lo maldecible. Con típico humor senequiano dejé caer unos cuantos comentarios jocosos entre el resignado personal y aquello acabó convirtiéndose en una fiesta. Al final hice unos cuantos nuevos amigos en el barrio. La mayoría, abuelos entrañables. Algo bueno tenía que sacar de la situación. Llegué a casa con un sabor agridulce y más bien cansado.
Por la tarde fui sin prisa a cortarme el pelo pensando que, por mucha cola que hubiera, no estaba dispuesto a hacer un calvario de ello. Pues fue, como quien dice, llegar y besar el santo. Directamente me cogió un peluquero y otro nos repartió un vasito de acuarius fresquito a todos los presentes, por el calor. Todo el mundo estaba súper divertido y eran risas tras risas. Nunca di una propina con tanto gusto... y aún me dura la sonrisa de la tarde tan buena que he pasado sin hacer nada especial.
¿Será casualidad o es que uno se encuentra cosas agradables y divertidas por la vida si va predispuesto a ello?
El blog de Zuel. Danza Oriental, Madrid.
Aprende danza del vientre con un enfoque diferente, cultural y saludable. Bienvenido a Sombras del Desierto. Disfruta!
04/06/10
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