Danza del vientre. Sombras del Desierto.

Aprende danza del vientre con un enfoque diferente, cultural y saludable. Bienvenido a Sombras del Desierto. Disfruta!

29/8/07

Guadamecíes Omeya

Antes de viajar a Egipto estoy pasando unos dias en Córdoba. Me encanta pasear por la Judería y coger energía en la Mezquita. En éste último paseo me encontré una grata sorpresa. Junto a la escuela de Arte Dramático en la que pasé varios años de mi vida se ha abierto un museo sobre Guadamecíes Omeya y Cordobanes.
El cordobán es un trabajo artesanal de cuerdo repujado. El guadamecí es mucho más laborioso, porque además suele ser plateado, dorado y policromado. Es un arte de origen andalusí que surgió en la Córdoba califal del siglo X.
Por unos momentos te trasladas a una época de nuestra historia donde la magestuosidad y refinamiento cultural que debió verse allí nunca más se ha vuelto a dar.
En una de las salas me encontré otra grata sorpresa. Se exhibe una mesa de Moreno Anguita en la que firmaron los Reyes de España en 1986. Moreno Anguita fue un gran artesano de la madera de prestigio internacional, que elaboró mobiliario para distintas casas reales y dirigió importantes restauraciones de monumentos, entre ellos muchos artesonados de iglesias sevillanas. Digna de ver es la mesa del V Centenario que actualmente se exhibe en el Alcázar de los Reyes Católicos de Córdoba.
Si quieres respirar el refinamiento de Al-andalus, sorpréndete en este museo en la plaza de la Agrupación de Cofradías, en Córdoba. Visita su web en www.artesobrepiel.com aunque te advierto que las fotos no muestran ni el 5% de la belleza de las obras, que, por cierto, se las debemos a Ramón García Romero.

23/8/07

Vídeo de danza persa



Danza iraní en una fiesta infantil con Artin.

20/8/07

Samyra y Zuel


Te presento a Samyra.
Pronto daremos mucho de que hablar... y reir.
Estate atenta a tu pantalla.

19/8/07

Al son del Aud...




Naima Bakkali presenta:
1º Festival de Danza del vientre de Cádiz
15 de septiembre a las 23:30

Tetería Hammam Sancti Petri
15€

Participan:

Zuel, El grupo Raks al Hilal, Alma, Patricia y Naima Bakkali.

Breve reflexión sobre la danza (Igor Yebra)

Quizás sea el momento de que todos nos hagamos eco de un mensaje positivo; no cínico, ni hipócrita, ni quijotesco, que suficientemente duro es ya mantenerse en esta profesión de bailarín.

Quizás va siendo hora de abandonar esa imagen de caos y desastre tan usada, creyendo equivocadamente, que cuanto más lloramos, más pedimos y más decimos que todo es un desastre, más vamos a obtener, o mejor nos va a ir.

Quizás no nos damos cuenta de que de esta forma, lo único que conseguimos es matar la ilusión, y si hay algo que nunca puede abandonar a quién practica este arte es ilusión y fantasía. La ilusión más delicada y la que más hay que proteger, la de los niñ@s que quieren dedicar su vida a la danza. Casi igual de importante la de sus familias que, lógicamente, no apoyarán a sus hijos para que dediquen su vida a una profesión que permanece siempre en un estado tan deplorable, según manifiestan sus propios integrantes. Y no menos importante es que alejamos a los que tendrían que cuidarnos e impulsarnos. Promotores, programadores, productores e inversores, tanto públicos como privados, ¿para qué invertir tiempo y recursos en algo que aparentemente no aporta resultados positivos?

Es cierto que existe un pasado y nunca es conveniente olvidarlo. No es conveniente porque es la base para seguir construyendo. Si hacemos memoria, la danza en la España de hace 30 años se reducía a la danza española, las danzas populares de cada región y poco más. En la década de los 80 una importante generación -por desgracia casi olvidada- encabezada por Trinidad Sevillano y Arancha Argüelles, nos abrió una ventana al inalcanzable mundo del ballet clásico. Hubiera sido imposible sin el tesón y esfuerzo de personas como María de Ávila. Y como ella, otros talentos en el mundo de la danza: Víctor Ullate, Ana Laguna, Carmen Roche, Luis Fuentes y un largo etcétera. Lamentable no haber podido disfrutar más de su arte en nuestro propio país.

Haciendo un corto repaso por lo que ha ocurrido en los últimos meses, me viene a la mente lo siguiente: María Giménez, con gran esfuerzo, saca adelante su propia compañía; Ángel Corella programa espectáculos por España con su grupo de bailarines; Tamara Rojo estrena una nueva producción del ballet Cenicienta, se le concede el Premio Príncipe de Asturias y baila junto a la compañía de Julio Bocca en Madrid; Lucía Lacarra obtiene el Premio Nacional de Danza; en mi caso, hago una gira por el norte de España junto al Ballet Nacional de Lituania y junto al San Carlo de Nápoles, en Sevilla, interpreto Don Quijote y Giselle…. Todo esto contando con el máximo interés por parte del público español pues, en la mayoría de las ocasiones hemos visto expuesto el cartel de “agotadas las localidades”.

¿Sabíais que cuando se creó el Ballet Nacional de España se hizo sin haber una sola peseta asignada en los presupuestos del Estado y que gracias a Antonio Gades y a su restaurante “Casa Gades” se adelantaban las nóminas para que los bailarines pudieran cobrar?

¿Y qué me decís de esas giras que hacían los Ballets de Antonio, María Rosa, etc. en las que los bailarines trabajaban en condiciones no muy adecuadas y se tenían que buscar la vida, una vez llegados a las ciudades?
De la danza contemporánea ya, ni hablemos, ¡¡¡que eso era cosa del demonio!!!.

De verdad, no es poco el camino recorrido en tan corto espacio de tiempo; algo de lo que deberíamos sentirnos orgullosos y que tendríamos que saber vender mejor.

Que como dice Kavafis, lo más importante no está en Ítaca, sino en el camino que nos lleva a ella.

Igor Yebra
03/06

17/8/07

El deseado esplendor de Al Ándalus

José Andrés Rojo 10/08/2007 EL PAIS
La llegada de los árabes a la península Ibérica en el lejano año 711 permitió el establecimiento de una civilización que ha dejado una intensa huella no sólo a través de monumentos como la mezquita de Córdoba o la Alhambra, sino también en los hábitos sociales y en el cultivo de la tierra. Al Ándalus se convirtió, según los historiadores, en el territorio más refinado del Occidente europeo. Hoy, algunos grupos islamistas añoran aquella etapa y no dudan en reclamar Al Ándalus como su vieja patria.


Los fundamentalistas islámicos de hoy reclaman como su vieja patria la lejana civilización de Al Ándalus. Lo han hecho muchas veces. Valga un ejemplo. "Que entréis con vuestros pies lavados en nuestro Al Ándalus despojado, pronto si Alá quiere", dijo el dirigente salafista Abu Musad Abdel Wadoud el pasado 11 de abril después de que tres islamistas se suicidaran en Argel al volante de tres coches bomba y asesinaran a 30 personas. "Que nuestros pies limpios pisen nuestra Al Ándalus raptada y la Quds (Jerusalén) violada", comentó inmediatamente después.

Era una civilización urbana en la que destacaban ciudades como Córdoba y Granada
La lengua árabe acabó convirtiéndose en mayoritaria entre la población a la altura del siglo X
Al Zawahiri pidió luchar para que el islam reine desde Al Ándalus hasta Irak
Volver a Al Ándalus, recuperar su antiguo esplendor. ¿De qué están hablando en realidad los fundamentalistas de hoy, qué imágenes asocian a aquella civilización que habitó durante casi ocho siglos en gran parte de la península Ibérica? "Osama Bin Laden seguramente hubiera arrasado Al Ándalus, era una sociedad demasiado permisiva para su mentalidad", comenta Jerónimo Páez, director, creador e impulsor de la fundación El Legado Andalusí. Eduardo Manzano, profesor del CSIC y autor de Conquistadores, emires y califas. Los omeyas y la formación de Al Ándalus (Crítica), explica que lo que hay no es más que la reivindicación de un elemento del imaginario musulmán que coincide con el momento de hegemonía y pujanza de esta religión. "Al Ándalus fue conquistada en plena expansión militar árabe, apenas ocho décadas después de la muerte del Profeta", explica Manzano. "El hecho de que en el extremo más occidental del mundo musulmán cristalizara una brillante sociedad plenamente integrada en ese mundo siempre ha sido visto como un signo de la enorme pujanza política, religiosa y cultural que albergaba el islam primitivo".
Luego vino la decadencia. Los cristianos fueron ganando terreno, y Al Ándalus terminó por no ser nada más que una brumosa metáfora que cada cual interpretaba a su manera. Al Qaeda mira aquel esplendor para curarse del declive humillante al que se precipitó desde entonces el islam, un declive al que la organización terrorista "intenta poner punto y final regresando a una ideología de combate y guerra santa que no está dispuesta a admitir compromisos", añade Manzano.
Córdoba, Sevilla, Granada. La mezquita y Medina Azahara, la Giralda y la Torre del Oro, la Alhambra. Podrían ser otros muchos lugares (Toledo, por ejemplo: ese ámbito mítico en el que convivieron cristianos, judíos y musulmanes) de aquella larga época en que dominaron en la mayor parte de la península Ibérica esos árabes que creían en las enseñanzas de Mahoma. Todo empezó el 27 de abril del año 711 cuando desembarcó en Gibraltar Táriq Ibn Ziyad, lugarteniente del gobernador de Tánger, al mando de 9.000 hombres: no tardaron mucho en derrotar a los visigodos. En pocos años habían llegado hasta las zonas más septentrionales de la península, donde resistieron los vascones de Navarra y los reinos astures, y en su vigoroso avance quisieron penetrar en Francia, donde fueron detenidos en la batalla de Poitiers (732). Así que se quedaron a este lado de los Pirineos.
En su reciente libro Los desheredados (Aguilar), Henry Kamen habla de aquella temporada. "En el siglo X el territorio llamado Al Ándalus -una cuarta parte de la España actual- era un país totalmente controlado por los musulmanes y el más poderoso y refinado de Europa occidental". Era una civilización urbana en la que destacaban ciudades como Córdoba o Granada con una avanzada organización política y social, que nada tenía que ver con los reinos cristianos del norte, con una economía principalmente ganadera y agrícola. "Los árabes trajeron el olivo, el pomelo, el limón, la naranja, la lima, la granada, la higuera y la palmera", escribe Kamen. En la agricultura andaluza de entonces predominaron las habas, los garbanzos, las habichuelas, los guisantes y las lentejas, ya que los árabes no comían cereales. Sazonaban sus platos con "canela, pimienta, sésamo, macis, anís, clavo, jengibre, menta y cilantro, especies desconocidas en el resto de la Europa cristiana". La lana, el algodón, la seda, el vidrio, las armas y el cuero fueron algunas de las industrias que se desarrollaron en Al Ándalus y la agricultura "se benefició de la eficaz irrigación".
"De Al Ándalus permanece una suerte de espíritu del lugar y un impresionante patrimonio monumental y cultural", explica Jerónimo Páez. "La belleza de sus edificaciones, su exquisitez, los jardines construidos con tanto mimo y donde todo gira alrededor del agua, la delicadeza, la poesía. Fueron maestros en la arquitectura íntima, cuidando todos los detalles (olores, sabores, colores) para vivir hacia dentro". Fue un mundo sofisticado, donde se produjo un profundo mestizaje y donde, pese a los conflictos, consiguieron coexistir musulmanes, cristianos y judíos. ¿Es ésa la civilización que reclaman los fundamentalistas?
Claro que no se puede reducir ese largo dominio de casi ocho siglos a una imagen única y rotunda. Al principio (711- 756), Al Ándalus fue la parte extrema, la occidental, de los vastos dominios de los omeyas. Un emirato que dependía de Damasco. Abderramán I, en el año 756, proclamó la independencia del emirato de Córdoba e instauró allí una dinastía que gobernó Al Ándalus hasta 1031.
Fue, desde 956 y gracias a Abderramán III, un califato. Para entonces era tal ya el acoso de los reinos cristianos, que presionaban de norte a sur, que Al Ándalus inició su proceso de descomposición, generando distintos reinos independientes llamados taifas, que fueron unificados temporalmente durante las invasiones de almorávides y almohades. De todos ellos quedó al final, entre 1238 y 1492, el reino nazarí de Granada. Fue el último reducto de la presencia árabe en la península Ibérica.
Córdoba, Sevilla y Granada, como momentos distintos de esa larga historia. La mezquita y el palacio de Medina Azahara de la primera de estas ciudades quedan como testimonio del inmenso poder de aquel emirato que llegó a la cima de su esplendor con Abderramán III. Sevilla es el ámbito donde se puso de relieve el empuje de los almohades, con la construcción de espléndidas mansiones para los cortesanos, de una gran mezquita, de la que ha sobrevivido la Giralda, y de una fortificación, de la que queda la Torre del Oro. La Alhambra resume los estertores de aquella civilización, que aguantó todavía dos siglos el avance de los cristianos hasta que cayó en 1492 con los Reyes Católicos. La caída de Granada no significó el fin de la presencia musulmana en España. Sobrevivieron como moriscos, enorgulleciéndose de su condición y luchando por conservar su cultura. Fue en 1580 cuando, durante el reinado de Felipe II, se tomó la decisión de expulsarlos. La orden se llevó a la práctica en 1609, y salieron de España 300.000 moriscos, los últimos vestigios de una historia larga y tumultuosa, pero apasionante.
¿Qué característica fue la más relevante de aquella civilización? "La principal seña que define Al Ándalus es su configuración como sociedad árabe e islámica", explica Eduardo Manzano. "Árabe debe entenderse no en un sentido meramente étnico -esto es, referido a los individuos de este origen que llegaron a la península como consecuencia de la conquista del año 711-, sino cultural e identitario. La lengua árabe acabó convirtiéndose en la mayoritaria entre la población y a la altura del siglo X el latín prácticamente había desaparecido en Al Ándalus. Los descendientes de la población indígena se arabizaron, como también lo hicieron los descendientes de los soldados bereberes de origen norteafricano que habían acompañado en gran número a los conquistadores árabes del año 711 y que, a su vez, habían sido sometidos en las décadas previas. Asimismo, la islamización de la sociedad andalusí -esto es, la conversión mayoritaria de sus gentes al islam- es un hecho evidente que se aprecia tanto en la multiplicación y ampliación de mezquitas, como en el creciente número de gentes dedicadas al conocimiento religioso (esto es, los ulemas) que eran de origen indígena: ya en la segunda mitad del siglo IX se calcula que aproximadamente la mitad de los ulemas de los que tenemos noticia eran descendientes de conversos".
Durante siglos convivieron (a ratos, mejor; a ratos, peor) musulmanes, cristianos y judíos en Al Ándalus, ¿pero qué fue lo que diferenció de manera más radical a los que gobernaban en las dos zonas en que quedó dividida la península? "Más que en la religión, la diferencia hay que buscarla en la manera de ejercer el poder, en la diferente relación entre gobernantes y súbditos, y en el hecho de que la sociedad cristiana estaba regida por el derecho civil, y la musulmana por el derecho religioso", dice Jerónimo Páez, director de la fundación El Legado Andalusí. "En los reinos cristianos hubo entre el poder real y el pueblo algunos espacios que permitieron que se fueran consolidando las clases emergentes, como los comerciantes o la burguesía, de forma que existieron diversos estamentos de poder, junto con la nobleza, la iglesia y la monarquía. Entre los musulmanes, quienes gobernaban se consideraban descendientes del Profeta y en el vértice del poder convivían los ulemas con los mandatarios, lo que difícilmente permitía fisuras. Luego estaba el pueblo, pero no había clases sociales que pudieran arañar esferas de poder real, era una sociedad vertebrada a partir de clanes y linajes. No había una ley de sucesión clara, y como consecuencia de la poligamia existían numerosos descendientes con aspiraciones a gobernar, lo que dio lugar a todo tipo de conflictos, sediciones y rebeliones, en definitiva, numerosos periodos de inestabilidad social. Por otra parte, no existía un concepto de Estado, nación y territorio, que permitió una mayor estabilidad en los reinos cristianos. En estos últimos, la existencia del derecho privado facilitó que avanzara la sociedad civil y que se limitara el despotismo de los poderes públicos, además de permitir la división de poderes, que en el fondo se controlaban unos a otros. En el mundo musulmán se gobernaba a través de la charia, y no existía realmente diferencia entre el poder civil y religioso. No surgieron, por tanto, diferentes estamentos con poderes e intereses propios, y nunca llegó a considerarse que la legitimidad política estuviera basada en la voluntad popular y no en la voluntad del rey".
Tal vez esa imposibilidad de que la clase burguesa llegara a tener una influencia determinante y a imponer su espíritu comercial, laico y de progreso económico, más allá de la voluntad divina, o del monarca, o del sultán fue, según Jerónimo Páez, una de las causas de la debilitación de las sociedades islámicas. Si los comerciantes europeos, a partir del declinar de la Edad Media, fueron decisivos en la configuración de las nuevas sociedades y las empujaron hacia el futuro, en el mundo islámico fueron postergados, carecieron de todo protagonismo, y no consiguieron ser un factor de cambio y modernización.
Hans Magnus Enzensberger, en El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror (Anagrama), apunta que la infraestructura de los países islámicos "se estancó en niveles medievales hasta entrado el siglo XIX", y escribe: "La primera imprenta con capacidad de producir libros escritos en árabe se fundó con un retraso de tres siglos". Max Rodenbeck, en El Cairo. La ciudad victoriosa (Almed), reflexiona en ese mismo sentido: "Los árabes habían practicado la impresión con bloques de madera desde una fecha tan temprana como el siglo IX -600 años antes de Gutenberg-, pero aquella ciencia se había extinguido y, aunque se conocía el avance europeo de los tipos móviles, la clase educada de El Cairo había rechazado aquella invención por miedo a que su uso pudiera poner en peligro el monopolio efectivo de la palabra escrita".
En uno de sus llamamientos, grabado en vídeo y en el que aparecía vestido con la típica túnica árabe y turbante, el número dos de Al Qaeda, el médico egipcio Ayman al Zawahiri, defendía en julio del año pasado la necesidad de la guerra santa contra Israel y los cruzados, y exhortaba a los musulmanes de todo el mundo para que lucharan hasta que el islam reine "desde Al Ándalus hasta Irak". La recurrente obsesión por el paraíso perdido, por la edad dorada, por el viejo esplendor. ¡Qué sueño más quimérico ése de recuperar lo que ya se ha ido y que fue tan distinto en épocas remotas! Pero los mitos prenden en las multitudes y sería trágico que con la pólvora de Al Ándalus se derramara una sola gota de sangre.

13/8/07

Danza Oriental Masculina

Artículo muy interesante sobre el hombre y la danza oriental escrito por Anisa Saguira en una entrevista. Puedes ver la entrevista completa en su blog.
A lo largo de la historia tanto hombres como mujeres han recurrido a la danza para festejar acontecimientos sociales dignos de celebrarse, honrar o rememorar, como funerales, bodas y nacimientos.

Los antiguos egipcios celebraban fiestas sagradas, laicas, oficiales y populares. Las pinturas, esculturas y bajorrelieves nos muestran a bailarines de ambos sexos ejecutando sus danzas. En las danzas sagradas, en las que se bailaba en recuerdo a los dioses o en honor a los difuntos, tanto sacerdotes como sacerdotisas eran los encargados de los bailes oficiales.

Antiguamente la danza era, en el valle del Nilo, una expresión de alegría, que acompañaba siempre a las fiestas, así cuando maduraba la cosecha el campesino ofrecía las primicias y danzaba en acción de gracias. Las danzas de la guerra y los rituales eran llevadas a cabo por hombres como manifestación de su dominio de las armas.

Algunas tribus indias, tanto hombres como mujeres, bailaban para atraer las lluvias de la primavera.

En Turquía encontramos las danzas sufíes, que son una prolongación de las danzas de la antigüedad, en las que los continuos giros del bailarín están claramente relacionados con los giros de la tierra y los astros, y mediante estos giros los derviches buscan un estado de éxtasis.

Las bailarinas del vientre al estilo que hoy se conocen, las bailarinas de sala de fiesta, aparecieron hace muy poco más de un siglo, durante la colonización inglesa de Egipto. Antes de esa época, era normal que los hombres bailaran, tanto aficionados como profesionales. Si los bailarines hombres desaparecieron, fue porque los colonizadores británicos quisieron “civilizar” a los pueblos “primitivos” o “decadentes”.

Los británicos invadieron Egipto, pero no Turquía: lo que les ocurrió a los turcos es que se sintieron inferiores a Occidente y rechazaron sus propias costumbres. En los años 20 se prohibió en este país el uso de velo y de ropa oriental, y la escritura árabe se sustituyó por el abecedario occidental. También se prohibió la danza profesional masculina.

Al culminar la ocupación británica de Egipto, el baile masculino desapareció casi por completo, y la clase alta entró en un rápido proceso de occidentalización, despreciando la cultura y costumbres locales. Al mismo tiempo, los británicos, en su hipocresía, acudieron en masa a Oriente Próximo en busca de exotismo. Aumentó la prostitución y en 1926 surgió la sala de fiestas, dedicada exclusivamente al público occidental, en la que se inventó la “bailarina oriental”. La sala pertenecía a una mujer libanesa, Badiha Masabni (fue la primera escuela de danza oriental que existió). Las bailarinas eran todas mujeres que bailaban con un estilo totalmente nuevo y que por primera vez llevaban la cintura al aire.

Los egipcios interiorizaron rápidamente que el baile era inmoral, que bailar es realizar una exhibición sexual y que los hombres que bailan son afeminados. Y como los bailes tradicionales anteriores están muy poco documentados, apenas se conserva la historia de la danza masculina, que nada tiene que ver con la danza tal y como ha llegado hoy a nuestros días.

Por Anisa Shaguira.

11/8/07

"Zaniye Belly Dance Mood" by Baba Zula




Baba Zula es un grupo turco psico belly que me encanta.
Aquí tenemos un vídeo de aire retro que es lo más, donde aparecen portadas antiguas de discos de música para "belly dance". Atención a la última de ellas: "How to belly dance for your husband". Ya conocía varios discos con este mismo título, uno de ellos americano (no podía ser menos). Se vé que era algo de moda en la época y se copiaban las ideas unos a otros con bastante facilidad.
Auténticas joyas orientales.

10/8/07

Slow Movement

La "Vida Slow" es un cambio cultural hacia la desaceleración de nuestra forma de vida y hacia un mayor disfrute de la misma. Basándose en una vuelta hacia la revalorización de los afectos, la realización de actividades placenteras y comer saludablemente (Slow Food, no Fast Food). Consiste en cambio en nuestra actitud ante la vida, relacionado con la desaceleración en la forma de comer, de trabajar, un mayor espacio para el ocio, el relax, los hobbies y las relaciones afectivas.
El Movimiento Slow comenzó en 1986 como una protesta en Roma ante la apertura de un restaurante McDonald's en Piazza di Spagna.
Propone, asimismo, tomar en forma conciente el control de nuestro tiempo en lugar de vivir bajo la tiranía del mismo, encontrando un equilibrio entre nuestras obligaciones (laborales, académica) y la tranquilidad de gozar de estar en familia, de una caminata o de una comida saludable (con alto contenido de frutas y verduras).
En esta era tecnológica trabajamos y comemos más rápido, sin embargo, las cosas más importantes de la vida deben ser tomadas con más calma.
Ya no existen más los Domingos de descanso, hoy el mundo funciona las 24 horas sin parar, todos los días del año.
La Vida Slow no significa pasividad, sino una redistribución de nuestra energía vital hacia valores y actitudes fundamentales con el fin de alcanzar una mejor calidad de vida. El foco de nuestra atención, por lo tanto, estará en ser selectivo en el tiempo dedicado a nuestras actividades.

Algunos consejos:

- Respete sus horas de sueño. Duerma lo necesario. El sueño es la actividad reparadora psíquica y física por excelencia.
- Ingiera una dieta con alto contenido en frutas y verduras y bajo contenido en grasas.
- Practique un hobby que le dé tranquilidad. Por ej. hacer Yoga o relajación, pintar, escuchar música, cultivar una huerta, etc..
- Realice actividad física moderada (caminar o nadar por ej.), por lo menos tres veces a la semana.
- No sature su agenda de actividades, todo puede esperar (si estuviéramos muertos nadie las haría, no?), si está leyendo esto es porque esta vivo/a, disfrútelo.
- Realice una actividad a la vez, no varias al mismo tiempo.
- No mire el reloj a cada rato, de ser posible, no utilice reloj pulsera. Los fines de semana no ponga el reloj despertador, despiértese a la hora natural "solicitada" por su organismo.
- Coma despacio, mastique y salive muy bien los alimentos ante de tragarlos.
- Prepare una comida tranquilo/a y sin hacer otra cosa a la vez, como mirar televisión. Disfrute de una conversación si está comiendo junto a otras personas, en caso contrario, disfrute de la soledad pacíficamente.
- Cuando esté de vacaciones disfrute tranquilamente de la misma sin embarcarse en múltiples y agotadoras actividades diarias (por ej. realizar excursiones o salidas todo el tiempo).
- Deje tiempo en su agenda diaria para estar con personas que usted quiere o realizar actividades que le generen placer.

El por qué de una Vida Slow:

El vivir apresuradamente y comer alimentos no saludables (con alto contenido graso) es un factor de riesgo para sufrir enfermedades cardíacas.
El estrés crónico puede desencadenar múltiples enfermedades físicas o mentales o empeorar las preexistentes.
El estrés crónico debilita tanto nuestras defensas físicas (sistema inmune) como mentales.
El estrés crónico puede llevarnos a estados de agotamiento psicofísico o depresión.


Más información en www.slowmovement.com

7/8/07

Danza del vientre masculina

Blogueando me he encontrado otro artículo sobre la danza oriental masculina. Copio y pego tras pedir permiso a sus progenitoras:
"Últimamente ha habido un gran furor con esto de Shakira y su danza del vientre (que bastante dinero le ha propiciado), pero ya otras artistas lo habían empleado pero con un poco de menos éxito.

Cantantes como Aaliyah, Beyoncé, Nelly Furtado y Rihanna los han utilizado y se han hecho famosas. Como quiera que fuere, siempre atribuimos que la danza del vientre es un baile "femenino" practicado enteramente por mujeres. ¡Qué equivocadas estábamos!

Al parecer los hombres también han practicado por siglos esta forma de arte medio-oriental, y aunque existe mucho debate de cuándo, cómo o dónde esta inclusión tomó parte, lo que sí es cierto es que hay evidencias que incluso durante el imperio Otomano, en Turquía se encontraron unas imágenes miniaturas que mostraban a jóvenes varones bailando la danza del vientre, quiernes eran llamados Kochecks. Estos jóvenes eran tan populares que incluso hasta sultanes turcos tenían un tropel de ellos muy a la par de sus contrapartes femeninas, quienes lo entretenían para su deleite. Lo más cumbre del caso es que estos Kochecks en muchos casos impersonaban el rol de mujeres (las travestis de siglos atrás), aunque se decían que era porque no solo eran bailarines, sino actores y músicos a la vez.

Con la caída del imperio Otomano en Turquía la proliferación de estos bailarines fue decayendo, y solo se les encontraba en pequeños poblados. Solo hasta los años 60 y 70 hubo un pequeño auge, y muchos de estos bailarines salieron a relucir, formando escuelas de baile oriental y hasta haciendo presentaciones en TV. Hoy por hoy en Turquía es muy normal ver a un kocheck haciendo algún tipo de espectáculo. Nombres como Bert Balladine, John Compton, Sergio, Horacio Cifuentes, Amir de Boston, Adam Basma, Ibrahim Farrah, Yousry Shari, Aziz, Kamaal, Amir Thaleb, Jim Box y Tarik Sultan salen a colación.

Orgune se ha ganado cierto renombre en Turquía, donde realiza presentaciones en diferentes hoteles de reputación. Sus presentaciones han sido televisadas y aplaudidas por muchos. Su gran flexibilidad y manejo de la vara, y trabajo de piso es impresionante."

Artículo publicado el 27/04/2007 por http://atacada.wordpress.com

3/8/07

La danza del vientre masculina, en boga en Turquía

ESTAMBUL (Reuters)
Martes 31 de julio de 2007.

- En el Club Fox de Estambul, en la costa del mar de Mármara, unas caderas se contorsionan y los adornos se mueven al ritmo de la música, pero la tripa tiene algo más de pelo de lo habitual: es un bailarín de danza del vientre.

Muchos bailarines están cautivando al público en Turquía y otras capitales europeas, recuperando una tradición que se remonta a tiempos otomanos, cuando los hombres de los palacios del sultán se entretenían con los bailes de jóvenes varones, ya que las mujeres vivían apartadas en el harén.

Cuando "Alex", de 36 años, sube al escenario y los ritmos repetitivos cambian por la música arabesca, el público turco se entusiasma, lanzando los brazos al aire y empujando para verle la tripa.

"Me viene a ver todo tipo de gente. Bailo en el escenario de clubes, bares e incluso en conciertos de rock", dice Alex.

Su vestimenta y danza son distintos a los de una mujer. Lleva pantalones negros holgados, un tocado con cadenas, un cinturón ricamente decorado y una capa que al extender los brazos le da un aspecto como si tuviera alas.

"Realmente estoy en contra de lo que la gente piensa de que la danza oriental es un baile femenino. Al hacerlo pretenden darle una identidad, pero todos los bailes pueden tener personajes masculinos y femeninos", añadió.

Alex comenzó a bailar a los 16 y recurrió a la danza del vientre porque pensó que era más expresiva y también por su elevada demanda.

"Baila dos o tres noches a la semana. Es popular entre los visitantes", dijo el director del establecimiento, Metin Kemer.

Alex aprendió la historia de la danza del vientre masculina en los archivos y luego modernizó la tradición.

El Imperio Otomano se expandió por tres continentes en sus días de gloria, hace aproximadamente 400 años.

Con su declive y la modernización de la sociedad, el número de bailarinas aumentó, pero Alex dice que la danza es más erótica en el cuerpo de un hombre.

Aunque los movimientos de estómago recuerdan a los de las mujeres, él hace líneas más definidas con los brazos.

El bailarín dice que no le preocupa la intolerancia hacia su profesión en Turquía, de mayoría musulmana, ni la reelección del partido de raíz islamista del primer ministro Tayip Erdogan.

"No veo ningún problema. Hay trabajos más marginales que el mío en Turquía", dijo.

Añade que se ha vuelto tan popular que incluso tiene imitadores en el país.

"Me imitan, lo que significa que debo ir por el camino correcto. Me registré con un instituto de patentes", añade.

Por Alexandra Hudson